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  • Guillermo Guevara

Equilibrar el talento, la clave para formar equipos de trabajo exitosos


Para formar un buen equipo de trabajo, podemos tomar como ejemplo lo que sucede en la naturaleza. Un caso singular es la migración que realizan los gansos canadienses cada año formando una icónica V en el cielo. ¿La has visto alguna vez? Bueno, esta posición no es casual, ya que el movimiento de sus alas reduce la resistencia del aire y facilita el vuelo de los que van atrás.


Cada vez que un ganso sale de la formación en V, rápidamente descubre que necesita hacer un mayor esfuerzo para seguir volando, por lo que regresa a la bandada. Y eso no es todo, pues entre todos se animan con su singular graznido y rotan el liderazgo a lo largo de su camino.

Es curioso. Los gansos saben muy bien que un todo es mucho más que solo la suma de las partes, pero muchos emprendedores parecen no tenerlo en cuenta al formar sus equipos de trabajo. Si eres de los líderes que buscan personas que sepan “todo” y que siempre compartan tus puntos de vista, tal vez necesites cambiar el enfoque.


El valor de las habilidades complementarias

Para construir un equipo de trabajo real, hay que tener claro que no todos los roles son iguales, y si queremos resolver los desafíos que se presentan cada día, la clave es que cada uno de sus miembros cuente con una serie de habilidades complementarias. Estas no se limitan únicamente a lo técnico o funcional, también implica tomar decisiones y resolver conflictos.

Juntar un equipo con talentos equilibrados puede ser todo un reto, pero es un aspecto clave para alcanzar tus objetivos como organización. Estos son algunas de las características de los equipos con habilidades complementarias.

· La suma de talentos hace que las funciones se gestionen de manera más efectiva.

· Intercambian conocimientos y experiencia constantemente.

· Valoran las habilidades de sus compañeros, pero también respetan sus debilidades.

· Todos asumen la responsabilidad del trabajo a nivel individual y grupal.

· Se sienten más animados a tomar riesgos.

· El trabajo se divide equitativamente.

· Manejan apropiadamente los desacuerdos y los resuelven con rapidez.


El caso de Apple

Muchos especialistas en liderazgo aseguran que, para formar un equipo empresarial exitoso, se necesita un Steve Jobs y un Steve Wozniack, en referencia a los cofundadores de Apple. Ambos lograron complementar a la perfección sus respectivos talentos para dar forma al gigante tecnológico que todos conocemos hoy.

Y es que la asociación entre Job y “Woz” es el más claro ejemplo de que los miembros individuales de una organización deben tener habilidades, filosofías y personalidades diferentes, pero también la capacidad de complementarse y equilibrarse entre sí.

Por un lado, tenemos al idealista y visionario Steve Jobs, quien abrió nuevos caminos y sentó las bases de cómo la gente se comunicaría a futuro. Por su parte, Wozniack era el ingeniero pragmático con los pies sobre la tierra que se encargó de hacer realidad la visión de su compañero.




Cuatro tipos de personalidad

¿Cómo debería estar formado el equipo de trabajo ideal? No existe una fórmula mágica para ello. Sin embargo, para Bill Gross, fundador de la incubadora de startups Idealab, es posible distribuir las habilidades complementarias en función de cuatro tipos de personalidad: empresario, productor, administrador y negociador.


Llevando la teoría a la práctica, el productor es quien gestiona la venta y entrega de productos de forma eficaz, mientras que el empresario es quien aporta la visión del negocio. Por su parte, el administrador pone en marcha procedimientos y controles para que la organización funcione sin problemas. Por último, el negociador cumple el rol de intermediario para llegar a acuerdos en el equipo.


Es cuestión de saber juntar las piezas del rompecabezas. No es suficiente tener a profesionales que trabajen juntos, es necesario que cooperen entre sí.

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